El pasado sábado, un ingenuo grupo de amigos decidimos aparcar la botella por la sana costumbre de practicar fútbol. Para ello, la semana anterior reservamos y pagamos medio campo de césped de las instalaciones públicas de Las Fuentezuelas a las 10:00 horas. Cuando llegamos al recinto deportivo nos disponíamos a cambiarnos cuando nos dimos cuenta de que unos niños, para más datos del Real Jaén y del Martos CD, estaban calentando en nuestra pista alquilada. Pensamos que era un partido de alevines o benjamines -porque eran muy escuálidos, hay que ver lo desnutridos que están los niños hoy en día-, pero cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que empezaron a jugar en el campo entero.
Pensamos que era una broma. En cualquier momento las cámaras de televisión saldrían con Juan y Medio y la banda sonora de Inocente, Inocente. Pero nada. Se nos ocurrió la feliz idea de hablar con la persona -a la cual a partir de ahora llamaremos cariñosamente La Mari-, que estaba al cargo de las instalaciones en ese feliz día de resaca y furgol, como diría D. Ángel María Villar I de España y VIII de Sudáfrica. Esta mujer nos indicó amablemente que esa pista no la había reservado ella, sino un compañero suyo y, por lo tanto, se lavaba las manos.
Fuimos a hablar con los entrenadores y delegados de los clubes de los chavales, haciéndoles ver que muchos de los que allí estaban eran de la provincia, lo que conlleva gastos de gasolina y tiempo. Hablando bien y tarde, se pasaron nuestras explicaciones –sobre todo los del Real Jaén- por donde se pasan las nóminas mensuales de los futbolistas del primer equipo. Exacto, por los huevos. Ni puto caso y a jugar, que para eso somos el Real Jaén y aunque estemos a punto de desaparecer seguiremos insistiendo en ser los dueños de todo lo que se ponga por delante en cuanto a deporte se refiere en la capital.
Llegados a este punto volvimos al punto de partida, es decir, a hablar con La Mari. Esta nos instó a bajarnos al campo de la Federación, el cual según ella estaba libre. Este podría haber sido un final feliz, si no hubieran sido las 10:25 horas y no nos hubiera dicho el entrenador del Real Jaén que la Federación también estaba ocupada, precisamente también por el mismo equipo de otra categoría.
De vuelta fuimos a La Mari y ésta, harta de la situación y del coñazo que le estábamos dando -hay que ver cómo somos los jóvenes, luchando por lo que creíamos que era una injusticia- se levantó por primera vez a las 10:35 horas y se dirigió rauda y veloz al campo, donde cual princesa guerrera Xena se acercó al delegado del Real Jaén y tras 20 segundos nos dijo, por fin: “buscaros la vida, yo ya no puedo hacer nada más”.
Se nos quedó la misma cara que a los pollos de la rotonda de la universidad. Eso sí, nos devolvieron el dinero, creo que del propio bolsillo de La Mari, y nos alquilaron una pista para el sábado 12/02/2011. Todos los jugadores hemos quedado un día antes para rezar y que nuestras queridas instituciones públicas nos permitan hacer deporte pagando y reservando dos semanas antes. Y si no, a hacer botellón. Que es más barato y más fácil.
Post cortesía de P9